Existe un lugar anónimo en el corazón de Asturias donde podrás disfrutar de algo incomparable, un regalo para el paladar: la exquisita fabada de Bar Adolfo, toda la esencia de Asturias concentrada en un plato. Probablemente, la mejor fabada del mundo…
Hace unos días fui a visitar a un buen amigo a Udalla, pedanía del municipio cántabro de Ampuero. He de confesar que, aún viviendo en la bella Andalucía, siempre me he sentido fascinado por el Norte de España, especialmente por Asturias; sus abruptos desniveles, sus verdes prados, sus gentes, su gastronomía… Una vez situado en Cantabria y a pesar del escaso tiempo del que disponía para disfrutar de mi entorno y de mi amistad, la cercanía de Asturias me atraía hacia ella como un imán por dos poderosas razones: unos buenos amigos de Riego, Llanes, a quienes hacía tiempo que no veía, y un lugar muy especial, Bar Adolfo, pequeño y poco conocido restaurante donde se cocina, posiblemente, la mejor fabada del mundo.
Teniendo en cuenta que el municipio de Ampuero es de los más orientales de Cantabria, casi en linde con la provincia de Vizcaya, la propuesta de ir hasta Ribadesella a almorzar era cuanto menos atrevida. 167 kilómetros o dos horas, según se mida, separan Udalla de Sebreño. El día fue inolvidable, la sorpresa a mis amigos asturianos, indescriptible. Y la comida… difícil expresarlo con palabras. Sólo destacar que quien con tan buena disposición tuvo a bien invertir cuatro horas de viaje entre la ida y la vuelta no dudó en que el desplazamiento había merecido la pena. Y no sólo por la buena compañía de la que pudimos disfrutar.
Bar Adolfo es un pequeño bar-restaurante ubicado en Sebreño, población del municipio de Ribadesella con poco más de cien habitantes censados. Es un establecimiento que por sí mismo pasa desapercibido, pero que guarda en su cocina (o más bien en su cocinera) un suculento secreto. Sin el más mínimo alarde de destacar, sin apenas ornamentos típicos asturianos, Bar Adolfo es un sitio en el que cualquier viajero despistado podría llegar, tomarse una cerveza y continuar su camino sin saber que tras la apariencia rural y poco ostentosa del lugar se esconde el Santo Grial de la cocina asturiana. Tal vez no sea yo la persona más indicada para realizar tales afirmaciones, aunque son varios asturianos los que me han confesado que jamás probaron fabada igual. Concepción, la anfitriona y culpable de estas apasionadas líneas, dice que no tiene ningún secreto, que para hacer una buena fabada basta con emplear la mejor materia prima; las mejores fabes, el mejor compango…
Hacía varios años que no disfrutaba del arte culinario de Concepción, problemas insalvables de la distancia, y al verme nuevamente ante su fabada pasó por mi cabeza que quizás la hubiera idealizado. Eran tantas las veces que allí había estado hace años, tantos los buenos recuerdos; y con la edad, uno se vuelve más sibarita y exigente. En el momento en que me disponía a comenzar a comer me dio la impresión de que estaba a punto de romper un hechizo, un recuerdo idealizado por el paso del tiempo, un sabor que mi mente había engrandecido con sus intrincados mecanismos. Pero no, el recuerdo de aquel sabor y sus texturas no era en forma alguna engañoso. Aquella primera cucharada trajo a mi memoria otros tiempos, evocó otras presencias, otros momentos entrañables, como el que estábamos disfrutando en esos instantes. Fabes grandes, de paladar mantecoso como ningunas y que se deshacen en la boca sin dejar rastro de su piel. Caldo cremoso y de sabor insuperable, mezcla de los jugos del compango y las mieles de las más excelentes fabes. Todo un placer culinario, una auténtica exquisitez que, por si fuera poco, respeta el estómago de quien la disfruta. (Añadir que de segundo plato disfrutamos de un codillo en salsa con patatas fritas que, aún con el apetito del todo colmado, entró como si de un postre se tratara. Hacía tiempo que no comía unas patatas fritas tan crujientes y deliciosas.)
Cuando alguien me comenta que va a ir a pasar unos días a Asturias, le hablo de Bar Adolfo y se lo recomiendo de forma entusiasta. Muchos vuelven “sin haber tenido tiempo” de llegar hasta Sebreño, pero los que terminan decidiéndose a ir, vuelven agradeciendo el consejo y, si regresan de visita a Asturias, repiten. De hecho, uno de los mayores orgullos de Concepción son los clientes fijos que tienen de diferentes poblaciones de España. Quien hasta allí acuda ha de tener en cuenta que las fabes requieren un tiempo de cocción y que estamos hablando de un establecimiento poco conocido, por lo que es imprescindible avisar antes de ir, preferentemente el día de antes. Ir sin avisar es “conformarse” con lo que haya preparado. Hablamos de cocina casera de verdad…
Si bien es la fabada el plato estelar de la gastronomía asturiana, puedo recomendaros también, esta vez fiándome de mis recuerdos, las fabes con almejas, más suaves de sabor, pero igualmente exquisitas. Sé que ofrecen otros platos de cuchara, como el pote asturiano, pero ahí no puedo opinar. Las fabes de Concepción me conquistaron hace más de quince años y nunca he conseguido ir allí y no comerlas en alguna de sus dos más conocidas variantes. El disfrute culinario se ve aderezado, además, por la hospitalidad y amabilidad de los anfitriones, Concepción y Ramón, y por un entorno típicamente asturiano, sin adorno ni artificio. Si hace buen día se puede comer en la encantadora terraza del bar.
Esta entrada iba a llevar por título “La mejor fabada del mundo”, pero he preferido no ser pretencioso y es por ello que he añadido el “probablemente” (como en aquel anuncio de cerveza). Buscando información sobre la fabada he descubierto que existe en Oviedo un restaurante que fue distinguido en 2011 por ofrecer la mejor fabada del mundo. Como no he tenido la suerte de probar su cocina no puedo opinar, aunque estoy seguro de que será una fabada increíble. Lo que sí recomiendo, a asturianos y enamorados de Asturias, es que acudan al pequeño Bar Adolfo y juzguen por ellos mismos cual es la mejor fabada del mundo. A mi entender, la de Concepción tal vez pudiera ser igualada, pero albergo enormes dudas sobre que pueda ser superada.
Si vas a Asturias, viajero,
no dejes de degustar
las fabes, con su compango,
mejores del mundo entero.
Bar “Adolfo”
COMIDAS CASERAS
Ramón Fernández Cerra
Concepción Vega Díaz
33567 Sebreño – Ribadesella
Principado de Asturias
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Tlf. 985 86 02 89










