Pan y circo

Huelga de estudiantes

El pasado 9 de mayo el Atlético de Madrid ganó la Europa League y ayer, día 10, lo celebró a lo grande en la madrileña Plaza de Neptuno. El pasado 9 de mayo se produjo el anuncio de la nacionalización de Bankia, el cuarto banco más importante de nuestro país. Ayer, día 10, los estudiantes de la escuela pública hicieron huelga para protestar por los brutales recortes a los que se verá sometida la educación estatal el próximo curso.

Podríamos pensar que el hecho de que un equipo de fútbol español conquiste un título internacional es algo importante. Y lo es, de hecho, en el ámbito deportivo. Todo un logro, un “acontecimiento histórico”… Pero poniendo en una balanza, junto a la gesta atlética, el alcance de los recortes en los servicios básicos y las protestas derivadas de estas medidas o la nacionalización de un banco de primer orden debido a su total insolvencia, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que un acontecimiento deportivo, por histórico que sea, no es ni lo más relevante ni lo que más nos afecta a cada uno de nosotros.

Ayer, tras la jornada de huelga convocada por los sindicatos de estudiantes y con el objeto de escuchar a sus protagonistas y enterarme de cuál había sido su seguimiento, me dispuse a ver la segunda edición del Telediario de TVE. Si bien no me sorprendió ver cómo se iniciaba el informativo de la televisión estatal (supongo que en las privadas habrá sido similar), sí me dio por pensar en cómo funciona nuestro cerebro a la hora de procesar la información y de cómo se consigue, de una forma muy sutil, que le demos mayor o menor importancia a unas cosas que a otras. Tras los más de dos minutos de muestras de euforia de los hinchas parapetados en Neptuno, los titulares de sociedad o economía que aparecieron después pasaron, casi de forma automática, a un segundo plano. Dos importantes noticias tan perversamente relacionadas como las protestas estudiantiles por los recortes en Educación y la nacionalización de un gran banco, con el coste para el Estado que esto supone, quedaban empequeñecidas por la alegría y el colorido de la celebración colchonera, protagonista exclusiva de la portada del Telediario.

Ya sabéis, este es nuestro circo, como lo es también el mundillo del corazón y el cotilleo, del que Tele5 es hoy abanderado. Los tiempos cambian y si ayer se podía suscribir la famosa frase de Marx: “La religión es el opio del pueblo”, hoy sería mucho mejor decir que es la televisión la que nos mantiene adormecidos, o eso intenta. El circo, vía televisión, no nos lo van a quitar… eso sí, ganarse el pan cada día está más complicado.

No quisiera dejar pasar la ocasión para hacer mención al bochornoso intento del diario La Razón para desacreditar a algunos líderes del movimiento estudiantil haciéndonos ver lo malos estudiantes y radicales que son y a las respuestas que se han dado a este ataque a la libertad desde medios tanto nacionales como internacionales. Por cierto, muy bueno el “contraataque” perpetrado desde El blog de Moe de Triana. Mi felicitación.

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Aprovecho para volver a hacer un llamamiento por pronta la liberación de Laura Gómez, en prisión provisional por protagonizar un acto de protesta el día de la huelga general del 29M. Esperemos que en las movilizaciones convocadas para mañana, con motivo del aniversario del 15M, no vuelvan a tratar de coartar nuestro derecho a protestar. ¡Basta de represión y de manipulación!

Día Mundial contra la Esclavitud Infantil

Es escandaloso, aberrante, increíble, repugnante… que sea necesario un día en el que recordemos que esta lacra existe. La lista de adjetivos podría continuar hasta donde el vocabulario de cada cual dé de sí. Existen, por desgracia, innumerables actos humanos inmorales, pero cuando éstos afectan a los niños, seres indefensos por definición, se convierten en algo monstruoso, haciendo llegar a cuestionarnos el significado de la palabra “humano”.

Aunque parezca increíble, alrededor de 400 millones de niños son esclavos; chiquillos a quienes se les ha negado su derecho a ir a la escuela para trabajar en fábricas, prostíbulos, minas, basureros, en el servicio doméstico o en zonas agrarias. Según ha indicado Misiones Salesianas, millones de menores en la India trabajan haciendo ladrillos todo el día a cambio de sueldos miserables, 10.000 trabajan en las minas de esmeralda de Colombia, 367.000 niños son esclavos domésticos o prostituidos en Ecuador y el 38% de los menores de Perú sufren esclavitud en las minas de Suyo.

Pero nosotros, en nuestra burbuja de bienestar y consumo, no somos meros sujetos pasivos ante tal deshumanizado drama. Según ha advertido la Confederación española de religiosos (Confer), “indirectamente, esta esclavitud entra a formar parte de nuestra vida de cada día”. La asociación religiosa denuncia que “puede ser que las alfombras que pisamos estén tejidas por esclavos paquistaníes; cortinas, camisas, joyas y otros manufacturados podrían ser fruto del trabajo oculto y forzado de menores de la India; balones y juguetes de nuestros niños podrían gotear sangre de tantos menores asiáticos y caribeños”. A lo cual podríamos añadir el trabajo textil en Marruecos o las fábricas tecnológicas chinas como Foxconn. El consumo de occidente alimenta la esclavitud de millones de personas, adultos o niños…

Antes de comprar cualquier bien de consumo, plantéate el origen de lo que vas a adquirir. Elige productos elaborados, fabricados o cultivados en España o en otros países de la Unión Europea, artículos de comercio justo, alimentos ecológicos… Todos sabemos que es difícil, si no ya imposible, consumir únicamente productos limpios de sangre, exentos del trabajo de esclavos o semiesclavos, pero mirar para otro lado tampoco es la solución. Hemos de saber lo que se oculta tras la cultura del capital y aceptarlo como inevitable o luchar contra ello. La verdad nos hace libres.

La fecha de la conmemoración de este día rinde homenaje a Iqbal Masih, un niño esclavo paquistaní que logró huir de sus amos y trabajó por la libertad de otros niños hasta que fue asesinado el 16 de abril de 1995 por las mafias de fabricantes de alfombras.

29-M. Luego no os quejéis…

Chapa_huelga

29M. Huelga General. Luchemos por nuestros derechos, por nuestro futuro. Paremos la Reforma Laboral.

Llevo varios días observando como, desde determinados medios de comunicación, tratan de echar toda la tierra posible sobre los sindicatos, desprestigiando su forma de proceder en los últimos años. Que si las subvenciones, que si han estado muy parados durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que si viven del cuento, que si el secretario general de UGT de Madrid tiene un sueldo de 181.000 euros por desempeñar funciones de consejero en Caja Madrid… sueldo que, por cierto, dona a su sindicato. ¿Qué pretenden? ¿Qué proponen? ¿Eliminamos los sindicatos? No es mala idea, no; una buena forma de dar un nuevo paso hacia condiciones laborales dignas de la Revolución Industrial. Sí, tal vez no tengamos los mejores sindicatos del mundo, pero tenemos la suerte de tenerlos. Creedme, costó lo suyo lograr la creación y legalización de las primeras asociaciones de trabajadores.

La huelga convocada por UGT y CCOO no es una huelga de apoyo a los sindicatos, aunque es cierto que su seguimiento es la mejor forma de medir su influencia. Qué no os confundan… de lo que se trata es de protestar contra las medidas tomadas por el Gobierno de Mariano Rajoy en los tres primeros meses de su mandato. Hay quien dice que es demasiado pronto, sin pensar en la cantidad de decisiones que se han tomado en menos de 100 días y que afectan de forma notable a todos los ciudadanos.

Nos han mentido y nos seguirán mintiendo. No iban a subir impuestos para no paralizar más la economía… ya han subido el IRPF y veremos qué sorpresas nos depara el 30M. Nos dijeron que eran el “partido de los trabajadores” y ya habéis visto lo que tardaron en sacar adelante la reforma laboral más injusta para los trabajadores de todo el período democrático. Nos dicen que hay que emprender recortes en los servicios esenciales, en lo público, en lo de todos: la Sanidad, la Educación… sin embargo se continúa inyectando dinero a una banca que no hace que fluya el crédito, las SICAV y las grandes fortunas se siguen sin tocar, la Iglesia no paga el IBI de sus incontables propiedades y se siguen invirtiendo grandes sumas de dinero en la industria armamentística.

Se ha despilfarrado y mucho. Pero no sólo lo hizo el Gobierno Central del PSOE, las Autonomías y los ayuntamientos también pusieron de su parte. Aeropuertos vacíos, las mejores autopistas de Europa, miles de kilómetros de vías de AVE, estatuas erigidas para alimentar el ego de algunos, alcaldes que ganan más que el Presidente del Gobierno… y, por supuesto, la joya de la Corona: un crack inmobiliario fruto de políticas ladrilleras sin visión de futuro, una burbuja que nos ha estallado en las narices en plena recesión mundial. Se acabó la fiesta y ahora se pretende que paguemos los de siempre.

Mañana, 29M, hay convocada una Huelga General en contra de la Reforma Laboral, en contra de unas medidas tomadas por el Gobierno que menoscaban, y mucho, los derechos de los ciudadanos. Es cierto que tienes todo el derecho de no secundarla por innumerables razones, pero no lo es menos que hay muchos más motivos para apoyarla. Si estás de acuerdo con las reformas emprendidas por el Gobierno, tienes toda la legitimidad para acudir a tu puesto de trabajo como cada día, pero, por favor, después no te quejes.

“Aquellos que pueden renunciar a la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.”

Benjamin Franklin

El Día de la Mujer Trabajadora

Tras más de un siglo de lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras, en muchas regiones del mundo, como Asia, África e incluso Europa o Norteamérica, continúan produciéndose graves abusos laborales de forma sistemática.

Ayer, 8 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Como cada año, la mayoría de las reivindicaciones se centraron en la superación de la brecha que desgraciadamente aún hoy persiste entre las condiciones laborales de mujeres y hombres. Como cada año, también, los medios de comunicación no se hicieron el suficiente eco de la brecha, mucho mayor, existente entre la forma de trabajar de las mujeres de unas u otras zonas del planeta.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora conmemora la lucha de la mujer por su participación, en igualdad con el hombre, en la sociedad y por su desarrollo íntegro como persona. Se celebra desde marzo de 1911, unos días antes de la tragedia sucedida en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, donde más de 140 mujeres fallecieron en un incendio. Las condiciones laborales a las que eran sometidas provocaron que las trabajadoras no consiguieran escapar de las llamas.

A día de hoy, tras años de grandes logros conseguidos por féminas de todo el mundo, las mujeres (los hombres y los niños) no occidentales continúan en muchas ocasiones sufriendo situaciones similares, si no peores, a las soportadas por aquellas mártires neoyorquinas de principios del siglo XX. La industria textil, la juguetera o la tecnológica abusa sistemáticamente de sus trabajadores, en muchas ocasiones menores de edad o mujeres que han de alejarse de sus hijos para poder conseguir dinero con el que alimentarles.

Si bien es cierto que todos hemos de congratularnos por los avances conseguidos en este último siglo en cuanto a los derechos de las mujeres, no lo es menos que aún queda un gran trecho por recorrer. Cada producto que compramos a empresas que fabrican en países que no se comprometen firmemente con la defensa de los Derechos Humanos se traduce en un paso atrás en la lucha a favor de los mismos.

Firmas por un iPhone ético

iPhone China

Decenas de miles de personas han suscrito un documento en el que se le exige a Apple condiciones de trabajo dignas para los trabajadores asiáticos que fabrican los diferentes componentes de sus dispositivos electrónicos.

“Cada día, decenas de millones de personas deslizan sus dedos sobre las pantallas de sus iPhone para desbloquearlos. Al otro lado del mundo, una joven hace lo mismo. De hecho, lo repite cada día durante las doce o más horas de su jornada laboral, seis días a la semana. Pasa las horas inhalando n-hexano, una potente sustancia neurotóxica utilizada para limpiar el cristal de los iPhone porque se seca unos segundos más rápido que una alternativa más segura. Después de unos pocos años en la línea de ensamblaje será despedida debido a que el daño neurológico causado por el n-hexano y las lesiones causadas en sus manos y muñecas por el esfuerzo repetitivo no le permitirán continuar trabajando al mismo nivel“.

De esta forma tan contundente se inicia el texto de la solicitud lanzada desde Sum Of Us para pedirle a Apple que el próximo lanzamiento del iPhone 5, previsto para finales de 2012 y el segundo que estará liderado por el nuevo “jefe” de la compañía, Tim Cook, esté caracterizado por el respeto hacia los cientos de miles de trabajadores asiáticos que hacen posible que cada ingenio creado en Cupertino vea la luz.

Hace unos días nos hacíamos eco de las lamentables condiciones laborales a las que muchas veces son sometidos los empleados orientales que trabajan para las grandes empresas tecnológicas: jornadas laborales interminables, trabajo infantil, alojamientos infrahumanos, explosiones mortales, muertes por agotamiento, suicidios… ¿Podría hacer algo Apple para que esto cambie? Según un ejecutivo anónimo de la compañía citado por The New York Times, “todo lo que tiene que hacer Apple es pedir y sucederá; los proveedores podrían cambiarlo todo mañana mismo si Apple les comunica que no tienen otra opción.

Si quieres colaborar en esta acción, puedes firmar la petición AQUÍ. Más de 57.000 personas ya hemos respaldado la iniciativa. ¡Súmate a nosotros!

Los amos de la tecnología y sus trabajadores esclavos

Cartel Foxconn

¿Quién no tiene hoy en día un ordenador y un teléfono móvil? ¿Quién no disfruta de su tiempo libre con un iPad o una consola de última generación? Desgraciadamente, estos lujos de los que tanto disfrutamos en la “zona rica” del planeta están producidos en la mayoría de los casos por mano de obra no sólo barata, sino expuesta a condiciones de vida rayanas a la esclavitud.

Hace unos días salía a la luz la amenaza de suicidio colectivo de más de 300 trabajadores de una fábrica ubicada en Wuhan, China. Los responsables de esta factoría, donde Foxconn produce la consola Xbox de Microsoft, prometieron a varios de sus empleados, que optaron por abandonar la fábrica al negárseles un aumento de sueldo,  una indemnización que más tarde se negaron a abonar.

La misma empresa, Foxconn, dispone de otra fábrica en la ciudad china de Shenzhen, donde se producen los codiciados iPhones y iPads de Apple. Según informaciones difundidas hoy mismo en nuestro país, en esta mastodóntica fábrica, que emplea a más de 430.000 personas, el 5% de sus trabajadores son menores de edad, las jornadas de trabajo alcanzan las 16 horas diarias y sus trabajadores viven hacinados en una suerte de ciudad anexa a la fábrica: una enorme colmena de cubiles repletos de camastros apilados unos sobre otros.

Las grandes marcas, que pagan millones de dólares a sus directivos y nos embelesan con su publicidad de masas, se defienden y tratan de mantener sin tacha sus imponentes y atractivos nombres. Microsoft, por ejemplo, afirma que cuentan “con un Código con estrictas normas de conducta que explican nuestras expectativas”, hacen “un seguimiento muy cercano de las condiciones de trabajo de forma permanente” y tratan “los problemas a medida que surgen”. La marca de la manzana, por su parte, se ha adherido recientemente a la Fair Labour Association, organismo que supervisa las condiciones laborales en todo el mundo, e insiste en que sus “proveedores ofrecen condiciones seguras de trabajo, tratan a los trabajadores con dignidad y respeto, y los procesos de fabricación son ambientalmente responsables”.

Mientras tanto, para que nosotros podamos seguir disfrutando de nuestros espléndidos gadgets, el gigante de la fabricación Foxconn, que trabaja también con firmas como Nokia, Sony, HP o Nintendo, continúa explotando a unos trabajadores que, en ocasiones, ni se molestan en amenazar con suicidarse.

Los Reyes Magos vienen de Oriente… y fabrican en China

Algunos niños no pueden disfrutar de los juguetes fabricados por sus propias madres

El 70% de los juguetes comercializados en España se vende durante el período comprendido entre el mes de noviembre y los primeros días de enero. Son fechas muy emotivas en las que el principal deseo de todos los padres y madres es ver felices y disfrutando a sus retoños.

El colofón navideño se alcanza en la ansiada mañana del 6 de enero, momento de magia e ilusión en el que los pequeños protagonistas se dan un baño de juguetes mientras nosotros, los emocionados padres, revivimos nuestra infancia viéndonos reflejados en sus brillantes ojos. Centros comerciales y jugueterías reciben la visita de miles de personas en busca de los preciados regalos que sus hijos han pedido en la carta a los Reyes Magos. Catálogos, anuncios de televisión, prensa, promociones varias y, por supuesto, aquel maravilloso juguete que a nuestro vecinito le regalaron el día de su cumpleaños, determinan de forma notable los (materiales) deseos navideños de los más pequeños.

Pero, ¿de dónde proceden estas fuentes de “felicidad” para nuestros niños?, ¿cómo se fabrican? Hace años pensaba que los Reyes Magos venían de Oriente y traían nuestros regalos a lomos de sus camellos. Los juguetes, por supuesto, se harían de una forma mágica y asombrosa gracias al trabajo y asistencia de pajes y ayudantes o, en el caso de Papá Noel, de gnomos y enanitos que trabajan con tesón para que cada niño o niña tenga a tiempo su muñeco preferido. La realidad, como todos sabemos, dista mucho de lo anteriormente expuesto; mucho…

Para dar un poco de luz al proceso de fabricación de los juguetes que se están vendiendo en nuestro país por cientos de miles durante estos días, transcribo un artículo de Albert Sales i Campos, profesor de Sociología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en el que se exponen las terribles condiciones de trabajo a las que se ven sometidos los empleados de las fábricas chinas de juguetes y cómo las marcas occidentales protegen su imagen corporativa haciéndonos creer que velan por los derechos laborales de estos trabajadores.

Cómo las empresas maquillan la explotación de las trabajadoras que fabrican juguetes en China

Albert Sales i Campos - Rebelión (08/12/2011)

¿Quién no ha comprado un juguete “made in China”? El 70% de los juguetes del mundo se producen en el gigante asiático y la mayoría de marcas internacionales tienen sus principales proveedores allí. Pero después de más de 20 años de dominio de este mercado globalizado, los trabajadores y las trabajadoras que fabrican estos habituales regalos navideños siguen viviendo penosas condiciones en miles de fábricas de las provincias más industriales del país.

Como sucede en la mayoría de zonas de nueva industrialización del mundo, buena parte de los obreros y las obreras de Guandong (provincia donde se producen el 70% de los juguetes chinos para la exportación) son inmigrantes que provienen de áreas rurales. El salario de las trabajadoras inmigrantes es de entre 850 y 1320 CNY (100-154 euros). Aunque se cumple con el salario mínimo legal, los trabajadores no pueden cubrir las necesidades básicas de sus familias. Por ello, habitualmente dejan a sus hijos e hijas en sus poblaciones de origen que sólo pueden visitar durante el Año Nuevo chino.

Hace veinte años que las organizaciones internacionales de defensa de los derechos laborales denuncian los salarios de miseria, las jornadas de trabajo interminables y la represión de cualquier intento de lucha por un trabajo digno. Ante las denuncias públicas y la preocupación de las grandes marcas por su imagen corporativa, las empresas del sector han desarrollado códigos de conducta laborales y sistemas de verificación, que pretenden garantizar la responsabilidad social en la cadena de suministro. ICTi (Internacional Council of Toy Industriales), una asociación empresarial que agrupa a organizaciones patronales del sector de los juguetes de todo el mundo, desarrolló el ICTI CARE Process , un sistema de seguimiento de la producción que otorga a las empresas un sello que, supuestamente, garantiza que el proceso de manufactura de sus productos cumple unos estándares básicos recogidos en su código de conducta.

Por desgracia, como ocurre en la electrónica o la confección de ropa, los resultados que las estrategias de responsabilidad social que comunican las firmas internacionales no se corresponde con el día a día de las personas trabajadoras. La organización SACOM (Students & Scholars Against Corporate Misbehaviour) ha estado haciendo un seguimiento de la industria del juguete en China desde 2005 y manifiesta no haber detectado mejoras en las condiciones de las personas trabajadoras. Durante el verano de 2011, SACOM ha investigado tres fábricas de juguetes proveedoras de firmas de renombre como Disney, Mattel, Lego, MacDonalds, Marks and Spencer y Walmart. Aunque las tres fábricas están certificadas por ICTi CARE desde hace años, las condiciones laborales siguen dejando mucho que desear. El equipo de SACOM ha documentado un exceso sistemático de horas extraordinarias, contabilizándose hasta 140 mensuales (cuatro veces el límite legal), retrasos constantes en el pago de las nóminas, ausencia de equipos de protección personal en trabajos de manipulación de sustancias peligrosas, impagos de las cotizaciones a la seguridad social, multas arbitrarias, dormitorios y espacios para comer insalubres, trabajo infantil durante el verano y negación a las obreras y los obreros de una copia de su contrato laboral entre otras violaciones los derechos laborales básicos reconocidos por la ley y recogidos en el código de conducta de ICTI. Para conseguir el sello ICTI CARE, las fábricas pasan unas auditorías que ellas mismas han de financiar y que, a la vista de los resultados, son muy poco creíbles. Las marcas internacionales obligan a los fabricantes chinos a obtener el sello, limpiando así su imagen y convirtiendo esta certificación en un lucrativo negocio. Hasta 780 marcas apoyan ICTI CARE, algunas tan importantes como Mattel, Hasbro, Lego, Disney o ToysRus. Según su propio sitio web, más de 2.420 fábricas solicitaron sus servicios de certificación durante noviembre de 2011.

No hay en las estrategias de responsabilidad social de las empresas internacionales del sector ningún tipo de voluntad de cambio de las estructuras que hacen posible estos niveles de explotación laboral. En un entorno de competencia internacional feroz, los trabajadores y las trabajadoras no pueden ni plantearse la posibilidad de llegar a comprar los coches HotWheels o las muñecas Barbie que fabrican durante 14 horas diarias.

Si deseas ampliar información, puedes consultar este artículo (en inglés) de Gethin Chamberlain, publicado en The Guardian el pasado 4 de diciembre.