El Día de la Mujer Trabajadora

Tras más de un siglo de lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras, en muchas regiones del mundo, como Asia, África e incluso Europa o Norteamérica, continúan produciéndose graves abusos laborales de forma sistemática.

Ayer, 8 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Como cada año, la mayoría de las reivindicaciones se centraron en la superación de la brecha que desgraciadamente aún hoy persiste entre las condiciones laborales de mujeres y hombres. Como cada año, también, los medios de comunicación no se hicieron el suficiente eco de la brecha, mucho mayor, existente entre la forma de trabajar de las mujeres de unas u otras zonas del planeta.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora conmemora la lucha de la mujer por su participación, en igualdad con el hombre, en la sociedad y por su desarrollo íntegro como persona. Se celebra desde marzo de 1911, unos días antes de la tragedia sucedida en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, donde más de 140 mujeres fallecieron en un incendio. Las condiciones laborales a las que eran sometidas provocaron que las trabajadoras no consiguieran escapar de las llamas.

A día de hoy, tras años de grandes logros conseguidos por féminas de todo el mundo, las mujeres (los hombres y los niños) no occidentales continúan en muchas ocasiones sufriendo situaciones similares, si no peores, a las soportadas por aquellas mártires neoyorquinas de principios del siglo XX. La industria textil, la juguetera o la tecnológica abusa sistemáticamente de sus trabajadores, en muchas ocasiones menores de edad o mujeres que han de alejarse de sus hijos para poder conseguir dinero con el que alimentarles.

Si bien es cierto que todos hemos de congratularnos por los avances conseguidos en este último siglo en cuanto a los derechos de las mujeres, no lo es menos que aún queda un gran trecho por recorrer. Cada producto que compramos a empresas que fabrican en países que no se comprometen firmemente con la defensa de los Derechos Humanos se traduce en un paso atrás en la lucha a favor de los mismos.

Coches eléctricos fabricados en España

Little Cars

Little Cars, la primera empresa española que monta y comercializa vehículos eléctricos, se ha presentado de forma oficial esta mañana en Mos (Pontevedra).

El acto de presentación de la empresa gallega ha estado presidido por el conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, y a él han asistido Nidia Arévalo, alcaldesa de Mos, municipio en el que está ubicada la fábrica, y Rubén Blanco, responsable de la compañía. Blanco, francés hijo de emigrantes gallegos, ha decidido regresar a Galicia para crear esta pionera empresa de coches ecológicos.

La firma gallega ha comenzado la fabricación, bajo pedido, de dos modelos, el Little4 y el Ebox, aunque prevén ampliar sus líneas de negocio en el futuro y ya tienen un prototipo de coche deportivo, el LittleGT, y otro modelo de línea urbana. Contando con las perspectivas más pesimistas, en 2015 Little Cars espera disponer de 70 trabajadores en plantilla -ahora son cinco- y alcanzar los 15 millones de euros de facturación.

El precio de los coches oscila entre los 14.000 y los 25.000 euros (a los que cabría aplicar descuentos de hasta un 25% por ayudas estatales), tienen una autonomía de 100 kilómetros y un consumo estimado de un euro por cada 100 kilómetros; además, no emiten dióxido de carbono a la atmósfera.

Fuentes:

La primera empresa gallega que monta y distribuye coches 100% eléctricos prevé facturar 15 millones en 2015 ** Europa Press

Una firma de Mos fabrica los primeros coches eléctricos 100% españoles ** ABC

Nacen los primeros coches eléctricos 100% gallegos ** La Voz de Vigo

Nace el coche eléctrico montado y distribuído en Galicia ** El Faro de Vigo

La moda española en Tánger, otro ejemplo de explotación laboral

La moda española en TángerGran parte de las prendas elaboradas por las más relevantes firmas españolas de moda se realiza en Tánger bajo condiciones de explotación laboral.

Entre 2002 y 2004, la Campaña Ropa Limpia, en colaboración con la organización marroquí Attawasol, realizó dos investigaciones que evidenciaban los graves abusos que se producían en las factorías textiles de Tánger. Tras las conclusiones obtenidas en sendos estudios, los informes fueron presentados ante grandes empresas españolas del sector, como Inditex, Mango, Cortefiel o El Corte Inglés, con el fin de mejorar las condiciones laborales de las personas empleadas en sus cadenas de suministro. Hace unos días, una nueva investigación ha desvelado que, si bien las firmas más relevantes han puesto en marcha en sus centros de trabajo diversos sistemas de auditoría social para cumplir unos determinados códigos de conducta, la situación laboral, personal y familiar de sus trabajadores, en su mayoría mujeres, continúa siendo lamentable.

Aunque las fábricas proveedoras de las marcas españolas suelen respetar los salarios estipulados por la legislación marroquí, el informe de la Campaña Ropa Limpia asegura que, con dichas remuneraciones, a estos trabajadores les resulta imposible huir de su situación de precariedad y pobreza, viéndose las familias obligadas, para poder subsistir, a incorporar a sus hijas al mercado laboral en el momento en el que son legalmente aptas para el trabajo, cercenando así sus posibilidades de formación y condenándolas a la misma vida de miseria de sus progenitores. En muchas ocasiones, son las hermanas mayores las que trabajan desde muy jóvenes para financiar la educación de sus hermanas y hermanos menores.

Además del económico, otro grave problema acecha a estas trabajadoras. La fuerte competitividad internacional provoca que las marcas eviten planificar su producción con antelación. Por ello, los plazos de entrega que estipulan a sus fabricantes son muy cortos, lo que hace que el trabajo se concentre en gran medida en momentos puntuales del año. Los fabricantes, para asegurar sus beneficios, prefieren disponer de una plantilla reducida a la que, cuando el trabajo se acumula, cosa que sucede muy a menudo y de forma imprevista, se le exige desarrollar obligatoriamente largas jornadas. Cuando el horario laboral es tan imprevisible, la vida familiar se resiente notablemente y la implicación sindical o asociativa se hace prácticamente imposible.

Las más importantes firmas españolas de moda disponen de fábricas propias o subcontratadas en Marruecos. El Corte Inglés, Inditex, Mango, Mayoral o Cortefiel operan allí beneficiándose de unos costes de producción notoriamente inferiores a los que tendrían que asumir de fabricar en la Unión Europea y con la gran ventaja de la cercanía geográfica del país alauí. ¿Es tan descabellado demandar que los trabajadores de sus factorías dispongan de una vida digna? ¿Los beneficios obtenidos por la industria textil española que opera en Marruecos no son suficientes para ofrecer mejores condiciones laborales? Como bien dice Albert Sales, autor del informe, “estas empresas tienen en su mano la capacidad, tanto de generar situaciones de explotación laboral, como de evitarlas”.

La situación vivida por estas trabajadoras marroquíes es sólo un ejemplo de tantos que se dan, por desgracia, en nuestro mundo globalizado. ¿Qué podemos hacer nosotros para conseguir que estas injusticias, algún día, sean erradicadas? Es una buena opción comprobar la etiqueta de cada prenda que vayamos a adquirir antes de comprarla y, en el caso de que estar fabricada en países como China, Marruecos, Tailandia, etc. solicitar información en la tienda sobre las condiciones laborales de las personas que han confeccionado la prenda por la que estamos interesados. También podéis tratar de encontrar género elaborado en España…

Leer el informe completo: La moda española en Tánger, trabajo y supervivencia de las obreras de la confección.

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Relacionado:

Esta tarde, en el Ágora de la Plaza de Catalunya, Barcelona, se presentará el documental “Perder el hilo” y se realizará un coloquio con la asociación Attawasol de mujeres obreras de Tánger. –Ver trailer

 

Panama Jack. Bien hechos en España

Panama JackSinónimo de calidad, durabilidad y compromiso, Panama Jack ofrece sus productos elaborados en España de forma artesanal a toda aquella “gente auténtica que busca la aventura en el día a día”.

Sus originales botas amarillo melocotón hicieron furor, a comienzos de la década de los noventa, entre los más jóvenes. La calidad insuperable de su producto, unida al boom de las grandes marcas, imprimió una reputación a Panama Jack que el paso del tiempo no ha logrado desgastar. Si el mensaje de otras enseñas de popularidad internacional se ha demostrado en multitud de ocasiones vacío de contenido, esta firma alicantina ha logrado, manteniéndose fiel a sus principios, ofrecer una imagen de autenticidad que trasciende a la propia marca comercial.

En Panama Jack, fundada en Elche en 1989 por D. Antonio Vicente, cada par de botas, zapatos o sandalias es elaborado de forma totalmente artesanal. Presumen de mantener el mismo proceso de fabricación que empezaron a desarrollar hace ya más de 20 años cuando, bajo el slogan “Creados para caminar”, comenzaron a hacerse un hueco entre los grandes del mercado del calzado. El compromiso adquirido con su equipo de trabajo, la transparencia en sus actuaciones comerciales y el detallado servicio ofrecido a sus clientes convierten a Panama Jack en un claro ejemplo de ética profesional a seguir. Si bien en 2004, acuciados por la tremenda competencia instaurada en el sector, se aventuraron a trasladar parte de su producción a China, la calidad final del producto allí obtenido les llevó a tomar la decisión de regresar a la fabricación 100% española.

Panama Jack Hecho en España

El carácter aventurero de la compañía queda plasmado en su colaboración histórica con la Ruta Quetzal, proyecto al que suministra desde 1992 todo el equipo necesario para la aventura de cada uno de sus participantes, entre el que se encuentran, para dejar su huella por el mundo, sus características botas Panama, insignia de la marca española. Otro ejemplo sería el patrocinio que ofrece desde 1998 a los yacimientos arqueológicos de Atapuerca. Así mismo, la participación en algunos proyectos de la Fundación Vicente Ferrer pone de manifiesto su compromiso solidario con los que más necesitan de nuestra ayuda. Panama Jack ha recibido diversos galardones a lo largo de su trayectoria empresarial, entre los que cabría destacar el Premio Príncipe Felipe a la Excelencia Empresarial en la categoría de Diseño Industrial, que le fue otorgado en 1996.

Encontrar un buen par de botas o zapatos Panama Jack es tan fácil como visitar cualquier zona comercial de la geografía nacional o acudir a las mejores zapaterías. Si no quieres salir de compras, tienes la opción de localizar sus productos en infinitud de comercios on-line. La firma también dispone de varias tiendas exclusivas en lugares como Madrid, Barcelona, La Coruña u Oviedo y, por supuesto, de su propia tienda en la red, desde donde nos brindan la posibilidad de adquirir su calzado o algunos de sus complementos, como bolsos, mochilas o carteras, con interesantes promociones. Panama Jack se puede encontrar en establecimientos de 22 países, conociéndose como “Havana Joe” en los Estados Unidos y Méjico.

“Hoy en día, poder fabricar en nuestro país y ofrecer productos con una relación precio/calidad correcta y fabricados en España es el mejor mensaje publicitario. Por supuesto, nos sentimos orgullosos de hacerlo posible y poder decirlo bien alto y claro”.

Antonio Vicente, presidente y fundador de Panama Jack

Los amos de la tecnología y sus trabajadores esclavos

Cartel Foxconn

¿Quién no tiene hoy en día un ordenador y un teléfono móvil? ¿Quién no disfruta de su tiempo libre con un iPad o una consola de última generación? Desgraciadamente, estos lujos de los que tanto disfrutamos en la “zona rica” del planeta están producidos en la mayoría de los casos por mano de obra no sólo barata, sino expuesta a condiciones de vida rayanas a la esclavitud.

Hace unos días salía a la luz la amenaza de suicidio colectivo de más de 300 trabajadores de una fábrica ubicada en Wuhan, China. Los responsables de esta factoría, donde Foxconn produce la consola Xbox de Microsoft, prometieron a varios de sus empleados, que optaron por abandonar la fábrica al negárseles un aumento de sueldo,  una indemnización que más tarde se negaron a abonar.

La misma empresa, Foxconn, dispone de otra fábrica en la ciudad china de Shenzhen, donde se producen los codiciados iPhones y iPads de Apple. Según informaciones difundidas hoy mismo en nuestro país, en esta mastodóntica fábrica, que emplea a más de 430.000 personas, el 5% de sus trabajadores son menores de edad, las jornadas de trabajo alcanzan las 16 horas diarias y sus trabajadores viven hacinados en una suerte de ciudad anexa a la fábrica: una enorme colmena de cubiles repletos de camastros apilados unos sobre otros.

Las grandes marcas, que pagan millones de dólares a sus directivos y nos embelesan con su publicidad de masas, se defienden y tratan de mantener sin tacha sus imponentes y atractivos nombres. Microsoft, por ejemplo, afirma que cuentan “con un Código con estrictas normas de conducta que explican nuestras expectativas”, hacen “un seguimiento muy cercano de las condiciones de trabajo de forma permanente” y tratan “los problemas a medida que surgen”. La marca de la manzana, por su parte, se ha adherido recientemente a la Fair Labour Association, organismo que supervisa las condiciones laborales en todo el mundo, e insiste en que sus “proveedores ofrecen condiciones seguras de trabajo, tratan a los trabajadores con dignidad y respeto, y los procesos de fabricación son ambientalmente responsables”.

Mientras tanto, para que nosotros podamos seguir disfrutando de nuestros espléndidos gadgets, el gigante de la fabricación Foxconn, que trabaja también con firmas como Nokia, Sony, HP o Nintendo, continúa explotando a unos trabajadores que, en ocasiones, ni se molestan en amenazar con suicidarse.

Juguetes fabricados en España

Tras la anterior entrada acerca del origen de la gran mayoría de juguetes que consumimos en España y las condiciones laborales de los empleados que los fabrican, he pretendido recopilar el mayor número de empresas dedicadas a la fabricación de juguetes que produzcan exclusivamente en España. De antemano sabía que me iba a costar encontrar muchas; lo que no esperaba es que fueran tan pocas…

Después de acceder al sitio web de más de cien empresas jugueteras españolas, sólo he localizado el literal Fabricado en España o similar en tres de ellos. Quiero pensar que algunas de las empresas cuyas webs he visitado también producen únicamente en España, pero lo único por lo que me puedo guiar a la hora de aseverar que nos encontramos ante una firma que fabrica de forma exclusiva en nuestro país es que lo notifiquen, con rotundidad y sin dejar lugar a dudas, en su portal web. Para ampliar esta información, agradecería que si alguien conoce alguna otra fábrica de juguetes de producción 100% española, contacte con nosotros aquí o deje un comentario a este post.

Antes de entrar a dar detalles sobre estas tres enseñas, aclarar que en España existen muchas empresas jugueteras. Casi todas ellas dividen su producción entre su fábrica en España y algunas otras en Asia, principalmente en China. Lo único que podemos hacer es comprobar la procedencia de cada artículo que queramos adquirir en su etiquetado o embalaje. Os adelanto que es bastante difícil encontrar juguetes fabricados en España, aunque no imposible.

Muñecas Antonio Juan S.L. (e-mail) Tlf. 965565160 * C/ Jaime I, 20 – Onil (Alicante) // “Desde el diseño de cada uno de los componentes hasta los materiales empleados en su confección, todas las fases de producción son mimadas con esmero para dar como resultado unas muñecas exclusivas, de confección artesanal y fabricación 100% española que, además de resultar atractivas, cumplen con las más estrictas normativas europeas”. Los muñecos fabricados por Antonio Juan se pueden encontrar, entre otros establecimientos, en Toy Planet.
Bebelux (Manufacturas Andy S.L.) (e-mail) Tlf. 943592611 * Avda. de los Gudaris, s/n. Pol. 8 Aptdo. 139 – Andoain (Guipuzcoa) // Esta empresa vasca nos ofrece “artículos de juguetería y puericultura fabricados a mano en España. Sus juguetes son réplicas exactas de los coches y sillas estilo inglés y entre sus artículos para niños se encuentran varios modelos de cochecitos, sillas, moisés, cunas y complementos varios”.
Distribucions La Lluna S.C.P. (e-mail) Tlf. 938246131 * Carrer Can Jordana, s/n – Montmajor (Barcelona) // “Empresa  familiar artesana dedicada a la realización de productos destinados al sector del regalo y la decoración, a partir de materiales naturales como el papel, el metal o el algodón… pero básicamente con madera.”

Los Reyes Magos vienen de Oriente… y fabrican en China

Algunos niños no pueden disfrutar de los juguetes fabricados por sus propias madres

El 70% de los juguetes comercializados en España se vende durante el período comprendido entre el mes de noviembre y los primeros días de enero. Son fechas muy emotivas en las que el principal deseo de todos los padres y madres es ver felices y disfrutando a sus retoños.

El colofón navideño se alcanza en la ansiada mañana del 6 de enero, momento de magia e ilusión en el que los pequeños protagonistas se dan un baño de juguetes mientras nosotros, los emocionados padres, revivimos nuestra infancia viéndonos reflejados en sus brillantes ojos. Centros comerciales y jugueterías reciben la visita de miles de personas en busca de los preciados regalos que sus hijos han pedido en la carta a los Reyes Magos. Catálogos, anuncios de televisión, prensa, promociones varias y, por supuesto, aquel maravilloso juguete que a nuestro vecinito le regalaron el día de su cumpleaños, determinan de forma notable los (materiales) deseos navideños de los más pequeños.

Pero, ¿de dónde proceden estas fuentes de “felicidad” para nuestros niños?, ¿cómo se fabrican? Hace años pensaba que los Reyes Magos venían de Oriente y traían nuestros regalos a lomos de sus camellos. Los juguetes, por supuesto, se harían de una forma mágica y asombrosa gracias al trabajo y asistencia de pajes y ayudantes o, en el caso de Papá Noel, de gnomos y enanitos que trabajan con tesón para que cada niño o niña tenga a tiempo su muñeco preferido. La realidad, como todos sabemos, dista mucho de lo anteriormente expuesto; mucho…

Para dar un poco de luz al proceso de fabricación de los juguetes que se están vendiendo en nuestro país por cientos de miles durante estos días, transcribo un artículo de Albert Sales i Campos, profesor de Sociología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en el que se exponen las terribles condiciones de trabajo a las que se ven sometidos los empleados de las fábricas chinas de juguetes y cómo las marcas occidentales protegen su imagen corporativa haciéndonos creer que velan por los derechos laborales de estos trabajadores.

Cómo las empresas maquillan la explotación de las trabajadoras que fabrican juguetes en China

Albert Sales i Campos - Rebelión (08/12/2011)

¿Quién no ha comprado un juguete “made in China”? El 70% de los juguetes del mundo se producen en el gigante asiático y la mayoría de marcas internacionales tienen sus principales proveedores allí. Pero después de más de 20 años de dominio de este mercado globalizado, los trabajadores y las trabajadoras que fabrican estos habituales regalos navideños siguen viviendo penosas condiciones en miles de fábricas de las provincias más industriales del país.

Como sucede en la mayoría de zonas de nueva industrialización del mundo, buena parte de los obreros y las obreras de Guandong (provincia donde se producen el 70% de los juguetes chinos para la exportación) son inmigrantes que provienen de áreas rurales. El salario de las trabajadoras inmigrantes es de entre 850 y 1320 CNY (100-154 euros). Aunque se cumple con el salario mínimo legal, los trabajadores no pueden cubrir las necesidades básicas de sus familias. Por ello, habitualmente dejan a sus hijos e hijas en sus poblaciones de origen que sólo pueden visitar durante el Año Nuevo chino.

Hace veinte años que las organizaciones internacionales de defensa de los derechos laborales denuncian los salarios de miseria, las jornadas de trabajo interminables y la represión de cualquier intento de lucha por un trabajo digno. Ante las denuncias públicas y la preocupación de las grandes marcas por su imagen corporativa, las empresas del sector han desarrollado códigos de conducta laborales y sistemas de verificación, que pretenden garantizar la responsabilidad social en la cadena de suministro. ICTi (Internacional Council of Toy Industriales), una asociación empresarial que agrupa a organizaciones patronales del sector de los juguetes de todo el mundo, desarrolló el ICTI CARE Process , un sistema de seguimiento de la producción que otorga a las empresas un sello que, supuestamente, garantiza que el proceso de manufactura de sus productos cumple unos estándares básicos recogidos en su código de conducta.

Por desgracia, como ocurre en la electrónica o la confección de ropa, los resultados que las estrategias de responsabilidad social que comunican las firmas internacionales no se corresponde con el día a día de las personas trabajadoras. La organización SACOM (Students & Scholars Against Corporate Misbehaviour) ha estado haciendo un seguimiento de la industria del juguete en China desde 2005 y manifiesta no haber detectado mejoras en las condiciones de las personas trabajadoras. Durante el verano de 2011, SACOM ha investigado tres fábricas de juguetes proveedoras de firmas de renombre como Disney, Mattel, Lego, MacDonalds, Marks and Spencer y Walmart. Aunque las tres fábricas están certificadas por ICTi CARE desde hace años, las condiciones laborales siguen dejando mucho que desear. El equipo de SACOM ha documentado un exceso sistemático de horas extraordinarias, contabilizándose hasta 140 mensuales (cuatro veces el límite legal), retrasos constantes en el pago de las nóminas, ausencia de equipos de protección personal en trabajos de manipulación de sustancias peligrosas, impagos de las cotizaciones a la seguridad social, multas arbitrarias, dormitorios y espacios para comer insalubres, trabajo infantil durante el verano y negación a las obreras y los obreros de una copia de su contrato laboral entre otras violaciones los derechos laborales básicos reconocidos por la ley y recogidos en el código de conducta de ICTI. Para conseguir el sello ICTI CARE, las fábricas pasan unas auditorías que ellas mismas han de financiar y que, a la vista de los resultados, son muy poco creíbles. Las marcas internacionales obligan a los fabricantes chinos a obtener el sello, limpiando así su imagen y convirtiendo esta certificación en un lucrativo negocio. Hasta 780 marcas apoyan ICTI CARE, algunas tan importantes como Mattel, Hasbro, Lego, Disney o ToysRus. Según su propio sitio web, más de 2.420 fábricas solicitaron sus servicios de certificación durante noviembre de 2011.

No hay en las estrategias de responsabilidad social de las empresas internacionales del sector ningún tipo de voluntad de cambio de las estructuras que hacen posible estos niveles de explotación laboral. En un entorno de competencia internacional feroz, los trabajadores y las trabajadoras no pueden ni plantearse la posibilidad de llegar a comprar los coches HotWheels o las muñecas Barbie que fabrican durante 14 horas diarias.

Si deseas ampliar información, puedes consultar este artículo (en inglés) de Gethin Chamberlain, publicado en The Guardian el pasado 4 de diciembre.